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Mi Amigo, Ella Jamás Tendrá Sexo Contigo

Enviado por carlos delfante el 15/02/2012 a las 5:00
carlos delfante

Lo que me lleva a congregar el grueso de éste raciocinio y reverlo inocente de revisionismos posteriores, es la triste situación de mi amigo, quien me hace recordar la afligida figura de Sir Peter Brian Medawar cuando quiso enfrentar el fantasma insepulto de Freud, afirmando que la psicoanálisis era la fraude más considerable del siglo XX… Algo que aún todavía queda por examinar.

Pero en fin, el problema de mi amigo, era que cada vez que la veía pasar, su mirada la seguía. Sus pensamientos fantasean con ella. Pero algunas veces él iba a los antros y la encontraba bailando con sus amigos; en eso, su corazón palpitaba rápido. Ella se volteaba para verle y entonces intercambiaban miradas y una que otra sonrisa. Si nada extraño le sucediese, quizá su noche terminase con una buena compañía, pero seguramente no con ella.

Sin embargo, aquí habría que preguntarse: ¿qué sucede cuando no hay un intercambio de miradas ni sonrisas? ¡Simple, mi amigo! Creo que es el momento de que tú emprendas la retirada, pues ella no quiere nada contigo y su decisión debe ser respetada, pues ella siempre tendrá la última palabra.

Ante la tal situación de mi amigo y la de muchos individuos más, busqué en el sitio “askmen.com” por las señales que indican que ella jamás dormirá contigo. ¿Quién sabe, así mi amigo cae en la real?

No te hace caso. Tratas de llamar su atención de todas las maneras posibles, le hablas de infinidad de temas, pero al final el resultado es el mismo: a ella simplemente le eres indiferente… Eso, si ella no te dice: “mírate en el espejo”.

La plática es seca. Lograste lo que parecía imposible: decidió tener una plática contigo. Tú, orgulloso de tu logro, piensas que es el momento perfecto para revertir los errores de tu primera estrategia. Pero... ¡Oh decepción! Durante toda la charla ella se muestra poco interesada y se la pasa mandando mensajes por el telefonito, o mirando hacia otro lado… O sea, te ignora de la cabeza a los pies.

No hay contacto físico. Si cada vez que intentas acercarte a ella, ya sea para abrazarla, darle un beso en la mejilla, juguetear con tu mano boba o acariciar su pelo, y ella sutilmente rehúye, es momento de emprender la partida… Continúas siendo sólo un extraño en su corazón.  

No hay cambio de luces. Dicen que la regla número uno para llegar a algo más con una chica, es que exista un intercambio de miradas. Con esto, te aseguras de que hay un interés por parte de ella para poder llegar a otro nivel. Sin embargo, si después de todos tus intentos ella no te mira, ¡olvídalo!... No le interesas en lo más mínimo.

Ella socializa con todos, menos contigo. Bueno, al fin lograste salir con ella, y pensabas que ésta sería una noche genial, y entonces la invitas a bailar. Sin embargo, ella te dice que si, que pueden ir a un antro en donde estarán sus amigos. Tú, accedes, y ahí comienzan los problemas… Ella se la pasa con sus amigos y tú, sólo con tu bebida.

No hay lenguaje corporal. Este punto no es igual al de contacto físico. Cuando una chica busca algo más, realiza una serie de insinuaciones, que van desde un leve jugueteo con su cabello, el constante remojar de sus labios, o simplemente al momento de hablar contigo cambia el tono de su voz. Pero cuando no hay nada de eso, no quiere decir que sea el fin, pero sí, tienes que buscar otra estrategia para llamar su atención…, porque si no, no pasará nada.

No quiere perder tu amistad. Esta es clásica. Tienes valor suficiente y le confiesas que quieres llagar a algo más; pero ella te responde: “Yo te quiero, me gustas, pero no quiero perder tu amistad, así que sigamos igual”… Sos un gil, ¡perdiste!

Eres como su hermano. Más clásico aún, y a más de uno le ha pasado esto. Si hay alguna chica que te gusta y quieres llegar a algo más, lo primero que debes hacer es acercarte a ella, demostrando tus verdaderas intenciones. De lo contrario, pronto te convertirás en su eterno mejor amigo, algo casi como un hermano…

Te cuenta sus aventuras con otros chicos. Siguiendo con el tema del amigo, si tú estás en este punto, no hay mucho que hacer. Si no le dejas de hablar, seguramente le romperás el corazón, porque ella te consideraba su amigo; pero si no, quedarás expuesto a escuchar todo lo que no quieres saber.

Pacto de amor. Después de todos tus intentos, al fin sabe que quieres todo con ella; entonces, hábilmente, ella te propone lo siguiente: “Si tenemos “X” cantidad de años y aún no nos casamos, entonces no necesitamos pasar a otro nivel… Ríndete a la evidencia, mi amigo; sino, pasarás años esperando por un momento que difícilmente llegará. Por lo tanto, resuelto el problema de mi amigo, -y el de muchos afables lectores en idéntica situación-, concluyo que la actitud psicoanalítica no pasa de una simple treta, donde las valoraciones sobre asuntos historiográficos son un excelente motivo para festejar, y en donde cuya única certeza filosófica tangible que nos resta apreciar, es que si abrimos los ojos y cerramos bien el zíper, entonces no habrá pañales para lavar… ¿No es fantástico, mi amigo?

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