Cosas que me hacen vulnerable, me rindo al miedo y al vacío. Busco en estrellas reflejos difusos que compensen lo distante de tu cuerpo; mañanas temblorosas entre nubes antes terciopelo hoy paño. Pareces descartarme, pareces ignorarme y pareces retratarme en una lápida y amarrado a mi propio lamento deseo tú propia distancia, tu primordial silencio, tus mañanas frías, y tus sueños tiernos.
Pero me duelen los ojos, como duelen las alas de las aves cuando no hay sol que las eleve y no hay esperanza que ese calor les llegue. He traspasado muchas fronteras, entre ellas las de tus sueños bloqueados, y la de tu risa falsa. Camine tanto que no tengo dolor ni sed, y la sombra que me acompaña tiene tu nombre y me grita que me estas burlando, que me estas mintiendo.
Ahora estoy entre un matorral, escucho el leve susurro de las hojas al viento, -- ¡parece tarde!! —pienso. Dulce, si dulce; como el esplendor de esa sombra, silueta de colores mágicos para mi blanco y negro gloriosa mezcla tu y yo fundidos en el olvido que me dejas cuando sonríes sin quererlo








Belo¡